Digas lo que digas no tiene un sexo.
Es un algo asexuado al igual que las cosas más puras y espeluznantes del mundo.
De sabor dulce o amargo,
De consistencia espesa o ligera.
El sabor cambia superficialmente como los vinos.
Pero sin importar el recipiente, la esencia continúa siendo la misma.
No es como el Diablo ni como Dios.
Mucho menos como los ángeles o las almas.
¿Finalmente te das cuenta?
La sangre, al igual que el vampiro, no tiene un sexo.
FELIZ HALLOWEEN

brindemos con sangre por ello.
ResponderSuprimirSaludos catrina
¡Salud! Y gracias por darte tus vueltas como de costumbre, mujer
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